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viernes, 2 de marzo de 2012

MIRADAS ERRANTES por EDEL SGUAZZINI


Y en este vacío de no ser yo,
de jugar un juego de malentendidos
y siempre salir perdiendo,
te distraigo

Y en esta multitud de incoherencias,
de buscar miradas errantes,
de entrar a la oscuridad y salir ileso
te confieso:

Que mi deseo de verte o de no verte
es más fuerte
que mil toros furiosos
corriendo por la ciudad.

Te atrapo, pero no entiendo
cual es, en definitiva, el objeto
y te vuelves a ir.

domingo, 15 de enero de 2012

EL REFLEJO por EDEL SGUAZZINI


Marchitas las horas
que paso postrada.
Malditos los días
Que pienso despierta.
El sol me acaricia,
lo veo de lejos,
pero no me alcanza.

Profundos momentos
Que nunca he vivido.
Castigos del cielo
que me han convertido
en este ser frágil
que ya no reconozco.

Pero desde aquí huelo
el perfume de las flores
y desde aquí siento
el frío de la lluvia
que golpea contra el vidrio
que cae sobre la ventana.

Conquisto en silencio
el sabor de tu aliento
y atino a salir,
a escapar del infierno
cuando el reflejo
me atrapa.

Poesía publicada en "De puertas y ventanas"

martes, 21 de junio de 2011

BRISA por EDEL SGUAZZINI


Esta noche bajo las estrellas recuerdo tu nombre, recuerdo tu pelo, tu voz, tu boca, tus párpados y el placer infinito al tocarte y mirarte con ese gesto que sólo tú conoces.

Esta noche bajo las estrellas recuerdo el olor de tu cuerpo y tus manos entrelazadas en mí buscando que grite de agonía al meterte en mi alma, dejándome sin aire y reviviendo de nuevo sólo para complacerte.

Esta noche la cama está fría, tus brazos, que nunca existieron, ya no me sujetan y empiezo otra vez a quererte, a desear que existas, a llamarte, pero mi real compañía soy yo y esa ventana sin estrellas que me mira entristecida.

lunes, 2 de mayo de 2011

LA VEREDA DE ENFRENTE por EDEL SGUAZZINI




Me levanto como todas las mañanas, voy al baño, me visto y bajo hacia la cocina. Me preparo un café, busco el diario y leo los acontecimientos destacados: futbol, rugby, boxeo, deportes de alto riesgo y esos cuerpos esculpidos de tanta gimnasia que me dan mucha envidia. Cierro el diario. Termino de arreglar mi traje, paso por el espejo y fijo la vista en mi rostro; me noto un tanto descolorido y flacucho. Me pegunto quién soy y si realmente me conozco. Tomo las llaves del auto y me dirijo al trabajo.

Transcurrido el tiempo en la oficina, me levanto para irme con un deseo casi desesperado por llegar a casa y poder ser yo.

Al abrir la puerta de mi hogar siente ese silencio sepulcral, las paredes me reciben con el mismo vacío de siempre y la soledad se hace de nuevo mi amiga. Recorro el cuarto, bastante desprolijo y subo a mi habitación, lugar donde toda la magia sucede. Elijo la ropa para la ocasión y siento que esa prenda azul es ideal. Voy al baño, me ducho y me afeito, poniendo especial énfasis en quitar toda mi barba de 3 días. Me pinto, agarro la peluca morena que me hace ver tan sexy y entro en el vestido especialmente diseñado para que no se note ningún bulto bajo. Con una sonrisa voy hacia el espejo y saludo a esa mujer tan importante en mi vida, a esa mujer que se hace parte de mí, a esa mujer que nunca podré ser.

miércoles, 6 de octubre de 2010

EL TÚNEL por EDEL SGUAZZINI



Caminando en esta oscura soledad sin fin, el miedo era su único amigo.
Con las manos frías y esa sensación de ahogo, seguía caminando, paso por paso, centímetro por centímetro. Respiraba el fin, olía el fin y suplicaba que nunca acabase y que no sufriera.
Paró, era el destino fijado, la hora exacta. Esperó, cerró los ojos, rogando que ya termine.
El tiempo se hizo eterno y al fin la oscuridad desapareció. Una luz, un ruido ensordecedor y una bocina le dio el adiós a una vida llena de lágrimas y traumas.
El tren fue su cómplice asesino.