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domingo, 24 de marzo de 2013

EN OTRO TIEMPO por OLGA VALDEZ


Colecciono polvo, palabras atascadas,
trozos de imágenes que dejan huellas.
Dibujo fracciones de un instante
en danza trémula.
Al otro lado del tiempo
golpea en mi memoria el sabor a la lluvia
y mi cuerpo frágil resplandece ausencia.
Amanece y queda el perfume de violetas
y una brisa encadenada envejece en nuevas sensaciones
convertidas en cenizas.

Poesía publicada en EL OJO DEL CÍCLOPE

lunes, 4 de febrero de 2013

WARMI SAYAJSUNGO por OLGA VALDEZ





Warmi Sayajsungo

Rosario Andrada de Quispe tiene 53 años y es colla.
Para encontrarla deberá viajar muchas horas hasta San Salvador de Jujuy, seis horas más en un colectivo lechero y luego caminar 5 km bajo el sol penetrante de la Puna.
El periodista se pregunta si valdrá la pena tanto sacrificio. Consulta varias veces cuánto falta  y la respuesta es siempre la misma: - El lugar de la Quispe esta ahisito nomá”.
Culmina el largo viaje y ahí parada en la soledad puneña con el sol asomando altivo entre los cerros una mujer espera.
De negros cabellos, la piel curtida por el viento y el sol, las manos ajadas de años de trabajo. Sencilla, silenciosa, de mirada firme y cautelosa.
Cobijaron sus primeros años ese pequeño poblado de casas de adobe y techos de cinc, la vieja estación de tres y la iglesia abandonada de Puesto del Marques.
Conoció el hambre, el pastoreo de las cabras, trabajó de sirvienta en la ciudad pero… la tierra tira y decidiò volver a sus cerros.
Creció con firmes valores que le enseñaron sus abuelos maternos.
El periodista escucha en silencio su relato no sin dejar de mirar alrededor. Dispara la pregunta: -¿Y dónde se inició este sueño? ¿Cuándo?
Allá en una habitación pequeña de paredes de adobe, en la soledad de los cerros, allá donde el viento silva con un susurro suave y penetrante, donde las tolas adornan el paisaje.
Corría el año 90 y mientras el presidente Menem afirmaba que Argentina era un país del primer mundo muchos morían de hambre en la Puna.
Ahi a 4000 m de altura comenzó a gestarse un sueño. Mujeres que contaban las mismas penas fortalecieron una esperanza. Esa esperanza, ese sueño lo llamaron Warmi Sayajsungo que en quechua significa “mujeres perseverantes” organizando un sistema de microcréditos para que la gente pudiera tener su propia empresa sin irse para buscar otros caminos.
El periodista mira cerros, tolas, caminos pedregosos y soledad y se pregunta cómo hace quince años Rosario logró lo que nadie.
El viento sopla, el sombrero vuela, corre tras de él que no quiere detenerse y mágicamente queda al pie de la primera Universidad en la Puna.
Los ojos del periodista miran a Rosario que con una sonrisa dibujada en su rostro le dice:
-Un sueño hecho realidad para que los hijos de la Puna tengan donde estudiar.
Tira la larga trenza hacia atrás.
Culmina la entrevista. El sol se pierde entre los cerros, el viento comienza a soplar frío, los cactus mudos espectadores del paisaje adornan con sus flores amarillas, ya las sombras se dibujan en el camino pedregoso.
Hay que emprender el regreso. Las bajas casas de adobe encienden sus luces y allí en la soledad de la Puna jujeña una mujer de ideas firmes se despide.
Allí donde parece que el mundo termina una mujer logró su objetivo.
Valió la pena recorrer tantos kilómetros.

lunes, 6 de agosto de 2012

ENCUENTRO por OLGA VALDÉZ





Olor a lluvia y las hojas resecas crujiendo bajo mis pies.
Mirada taciturna enfundada en adoquines. Soledad y encuentro, sudor seco de un rostro acongojado.
Mi mente nublada en el olvido, frases mezcladas, revueltas en mil poesías.
La fatiga y un deseo incontenible convertido en fuga.
Y de pronto la luz y tu imagen frente a mi. Un silencio se desploma y en un susurro suave se dibuja tu nombre en mis palabras.
Encuentro inesperado, ausencia resonando en poemas y allí sentado frente a mí me muero en mil preguntas.
Ingrata inspiración que no nace con tu encuentro.
A quién puedo contarle que en una tarde de ausencias encontré tus pasos en los míos y juntos nos dijimos nuestros nombres
A quién  puedo contarle que yo soy Olga pero que vos García Márquez soñaste Cien años de soledad... acompañado.

domingo, 22 de abril de 2012

CREACIÓN por OLGA VALDÉZ

    En el comienzo, lo que existía en primer término era…
    Sólo el ruido sordo de la triste soledad choque desordenado de trampas hecha roca. Oscilación perversa de oscuridad latente y el rayo estridente cruzando el cielo.
    Fuego y oscuridad, sombras ausentes de animales perversos.
    Cielo y tierra en una lucha incontenible de golpes brutales.
    Dioses y hombres en una conjunción de poder y tortura.
    Universo de planetas desconocidos y allí la confusión, el caos, el orden y el desorden natural enfrentados.
    Sombra y fuego, bosques y montañas, agua y volcanes todos juntos al acecho de la creación.
    Desierto y otra vez la soledad en un oasis. Estirpe rebelde convertida en polvo.
    Viento y olas conjuro escandaloso en un juego de poder arrasando, destruyendo, ambicionando vencer.
    Todo convertido en nada, hechizo silencioso de un escaparate abriendo grietas en osados caminos.
    Cielo y tierra choque de planetas.
    El bien y el mal y allí frente a frente la vida plasmada en un paisaje extravagante y celestial.
    Tenebrosos ruidos hacen silencio y amanece.
    La maldición ha terminado y la oscuridad disimulada en sobra sale a la luz florecida en Luna.
    El Universo yace en su cuna.

jueves, 23 de febrero de 2012

TORMENTA por OLGA VALDÉZ



Ya no estás...
un rincón vacío me devuelve tu ausencia.
El viento sediento de entrañas
dobló tu hidalguía,
quebró tu entereza.
Convierto mis lágrimas
en gotas de rocío
para que bañen tus raíces,
te devuelvo la fortaleza
que esa noche perdiste.

Ya no estás...
La lluvia mojó tus raíces
para desprenderte del suelo.
La pared musgosa
ya no dibuja tu sombra.
No se escuchan las risas
que guardaban secretos.
No cobija tu sombra
mi figura bañada de plata.
Cae el sol, se apagan las sombras.
La noche llega guardando recuerdos.
Ya no estás
árbol de mi patio
pero ni el viento ni la lluvia
podrán llevarse tu recuerdo.