miércoles, 20 de febrero de 2013

COMO EL ESPEJERO por NORMA MANZINI



Como en todos los cuentos de niños, aquel espejero hacía espejos y en ellos se metía y se perdía.
O aquel que se metía en un ropero y aparecía en el lugar del no sé dónde.
Yo me meto en mi imaginación y me pierdo en olvidos y en presentes, todo mezclado.
O aquél que inventaba países que venían del más allá y se perdían en el más acá.
Así es el recuerdo, la remembranza, las ilusiones y los olvidos, vienen y van, pero nunca se sabe a donde o de donde.
Todo se mezcla, y sin embargo conservan cada uno su individualidad. Todo revuelto pero desenredado, no como los hilos que al atarse a veces no se desatan más.
Así se hace a veces la vida que se esconde, te encuentra y te hace perder en sus vericuetos.
Y entonces a veces también salimos del espejo y no encontramos el lugar en donde estamos.
                                         
 Texto publicado en "EL OJO DEL CÍCLOPE"

jueves, 14 de febrero de 2013

CAMBIOS por BEATRIZ LEIBOVICH


Tomando mates  en el ocaso del día, pensó,
saldrá de paseo por los alrededores del pueblo,
cuidando de no alejarse demasiado.
Un silbido del tren que se acercaba,
y llegaban hombres con ojos alegres,
embriagados de recuerdos de sus trabajos, y se van.
Son orgullosos, de gran fortaleza.
Su corazón se pone a soñar, en esa estación sonora.
Recibe en su cabeza un mensaje de paz.
Baja una escalera, entra en un parque, mira y vuelve a mirar.
Era una maravilla lo que sus ojos veían.
Ya florecían las madrugadoras rosas, era invierno.
Prolongó su estadía.  Se dirigió a ver esa flor, azul distinta,
y... de pronto ella le habló:
Yo soy la flor de tus paseos, seré  tu sombra y tu guía,
ahora que los árboles se visten de blanco,
también cuando las glorietas se vistan de colores.
Embriaguez de luz, música y sueño, luna de plata, luminosa.
Ninfas y musas aparecen sin parar.
Pero ya despierta del sueño. Cambio de cuadro.
Ya no hay nada, todo cambió.
La noche nació oscura, volvió al sendero, subió la escalerita,
y se perdió en el pueblo.
Sueño y realidad, son antagónicas, pero siempre existirán.

  Poesía publicada en "EL OJO DEL CÍCLOPE"                                                     

lunes, 11 de febrero de 2013

LA CAJA por LILIANA LAPETINA


Abriste la caja.
Ahí estaba
tu pasión destruida
atravesada por la ira ciega,
por lo impetuoso, lo irrefrenable.
Por el tiempo que avanzó sin piedad,
sin respetar tu angustia, tu dolor.
Por años cerrada,
acumuló la música que ya no sonó
para el mundo…
Y nota a nota apelmazada
chorreó en un líquido dulce, suave
que humedeció tus dedos al tocarla,
que de pronto comenzaron a moverse
sobre un teclado invisible.
El aire comenzó a vibrar,
el líquido a evaporar todas sus notas.
Recuperaste la pasión sin ira,
con amor…
Y la música echó a volar.

Poesía publicada en "EL OJO DEL CÍCLOPE"

sábado, 9 de febrero de 2013

LA VEJEZ Y EL SILENCIO por MARÍA ELENA FUSTER


                                                                                                                                                      
            A veces, el silencio nos intimida con la maraña de pensamientos que habitan en nuestro cerebro y son torbellinos que aparecen y con ellos la angustia del paso del tiempo pero, si nos ponemos a reflexionar y vemos las cosas desde otro horizonte, con otros ojos o con otra mirada, puede parecernos sorprendente lo que vemos y sentimos dentro de nuestro ser, algo que, por más pequeño que sea se mueve y uno comprende que las cosas van cambiando pero, no son las cosas que cambian, somos nosotros mismos que poco a poco vamos avanzando por ese largo camino que aún nos falta recorrer. 
           ¡Ah, el silencio! Qué intenso puede resultar cuando entre palabras dichas así nomás, lo que más pesa es lo que no se ha dicho, aquello que ha sido conjurado por una alusión, una diagonal de nada, un punto final, donde no sobran ni son necesarias más palabras elegidas.
           Donde lo extraño y el abismo aparecen de la manera menos  pensada, tener la sensación de haber llegado irremediablemente tarde entre el cansancio del deseo y el vitalismo de la prosa. A veces, la vejez se ve a la distancia con otra mirada, como una jaula en la que sólo el deseo permanece joven y se repite una y otra vez la idea de que el tiempo pasado nos extraña y no es verdad. El tiempo enajena y la vejez - a la distancia - es siniestra.
          Más bien regresar es lo que se desea, desandar el camino de regreso a casa, como una meticulosa tejedora que desenreda una madeja de lana envuelta en una maraña, sin pensar que el camino de regreso a una tierra del pasado, el mismo tiempo la ha hecho ilusoria y fantástica, que tal vez nos brinde un cierto ardor incandescente en el corazón pero, no más que eso porque...
         Desandar es deshacer, es negar el camino de ida. Qué bello y armonioso puede llegar a ser el camino por más corto o largo que sea subiendo peldaño a peldaño hacia lo alto, donde la vejez no pesa, y se recorre a pie gozando lentamente, como si fuesen capas superpuestas, cálidas e hipnóticas, que a modo de brujería misteriosa nos son develadas como una pintura encantada, como un gran misterio escondido en un paraíso de formas y colores alucinógenos. Oír los sonidos que ascienden leves y coordinados y nos parece una voz a través de la cual se puede pensar la realidad,  reconocer las emociones y las tensiones secretas de las personas, entender el "por qué" y el "cómo" de las cosas con el mismo deslumbramiento de quien las está viendo por primera vez.
        Entonces, la vejez - a la distancia - se verá con otra mirada, esa mirada deslumbrada que nos hace sentir que hemos alcanzado la libertad absoluta de nuestro espíritu donde el recorrido que nos espera es el de ver, hablar, sentir y obrar de forma absolutamente emancipada y desde allí en más, ¡Con la mirada puesta en el punto final, luminoso, del camino que tarde o temprano deberemos recorrer!

 Texto publicado en "EL OJO DEL CÍCLOPE"


miércoles, 6 de febrero de 2013

FIESTA por BEATRIZ LEIBOVICH



Brillaba una estrella, traviesa, coqueta,
llena  de collares  que un día compró,
a un cometa viejo que por ahí pasó.
Envidian su moda las otras estrellas,
porque no lucen nada para el gran salón.
La fiesta del cielo se armó en poco tiempo,
se invitó a las rocas, a la basura cósmica,
y a un gran, gran avión.
Los satélites forman una orquesta con platillos,
bombos y todo en canción.
Venus es la cantante, tiene melodías, ella las creó.
Suenan a sirenas, al pasar dos veces,
sobre el Mar Caribe, allí las copió.
Todos los planetas hablan, comen,  ríen,
pero ¿ qué pasó?,
el planeta Saturno, no entra por la puerta,
 sus anillos densos, duros, ¡no se puede!
¡qué desilusión!
Pero no importa ya vendrá la Luna,
bailaran la danza fuera del salón.
Baile de los cielos, azules, alegres,
solo falta alguien, ya vendrá,
  Y es Dios.

Colección “Cuentos para niños”
        Beatriz Leibovich

lunes, 4 de febrero de 2013

WARMI SAYAJSUNGO por OLGA VALDEZ





Warmi Sayajsungo

Rosario Andrada de Quispe tiene 53 años y es colla.
Para encontrarla deberá viajar muchas horas hasta San Salvador de Jujuy, seis horas más en un colectivo lechero y luego caminar 5 km bajo el sol penetrante de la Puna.
El periodista se pregunta si valdrá la pena tanto sacrificio. Consulta varias veces cuánto falta  y la respuesta es siempre la misma: - El lugar de la Quispe esta ahisito nomá”.
Culmina el largo viaje y ahí parada en la soledad puneña con el sol asomando altivo entre los cerros una mujer espera.
De negros cabellos, la piel curtida por el viento y el sol, las manos ajadas de años de trabajo. Sencilla, silenciosa, de mirada firme y cautelosa.
Cobijaron sus primeros años ese pequeño poblado de casas de adobe y techos de cinc, la vieja estación de tres y la iglesia abandonada de Puesto del Marques.
Conoció el hambre, el pastoreo de las cabras, trabajó de sirvienta en la ciudad pero… la tierra tira y decidiò volver a sus cerros.
Creció con firmes valores que le enseñaron sus abuelos maternos.
El periodista escucha en silencio su relato no sin dejar de mirar alrededor. Dispara la pregunta: -¿Y dónde se inició este sueño? ¿Cuándo?
Allá en una habitación pequeña de paredes de adobe, en la soledad de los cerros, allá donde el viento silva con un susurro suave y penetrante, donde las tolas adornan el paisaje.
Corría el año 90 y mientras el presidente Menem afirmaba que Argentina era un país del primer mundo muchos morían de hambre en la Puna.
Ahi a 4000 m de altura comenzó a gestarse un sueño. Mujeres que contaban las mismas penas fortalecieron una esperanza. Esa esperanza, ese sueño lo llamaron Warmi Sayajsungo que en quechua significa “mujeres perseverantes” organizando un sistema de microcréditos para que la gente pudiera tener su propia empresa sin irse para buscar otros caminos.
El periodista mira cerros, tolas, caminos pedregosos y soledad y se pregunta cómo hace quince años Rosario logró lo que nadie.
El viento sopla, el sombrero vuela, corre tras de él que no quiere detenerse y mágicamente queda al pie de la primera Universidad en la Puna.
Los ojos del periodista miran a Rosario que con una sonrisa dibujada en su rostro le dice:
-Un sueño hecho realidad para que los hijos de la Puna tengan donde estudiar.
Tira la larga trenza hacia atrás.
Culmina la entrevista. El sol se pierde entre los cerros, el viento comienza a soplar frío, los cactus mudos espectadores del paisaje adornan con sus flores amarillas, ya las sombras se dibujan en el camino pedregoso.
Hay que emprender el regreso. Las bajas casas de adobe encienden sus luces y allí en la soledad de la Puna jujeña una mujer de ideas firmes se despide.
Allí donde parece que el mundo termina una mujer logró su objetivo.
Valió la pena recorrer tantos kilómetros.

jueves, 31 de enero de 2013

AGRADABLE SENSACIÓN DE UN LADO Y DEL OTRO por LEONOR CIERI



Desperté, oliendo todavía a tierra mojada, fruto de la lluvia caída en ese sueño asombroso que tuve durante la noche.
Me levanté y corrí la cortina de la ventana que dio paso a un sol que comenzaba a calentar, me sentía muy bien recordando el sueño en el que muy niña y con un gorro rojo andaba en bicicleta (la realidad es que nunca aprendí).
Pedaleaba muy contenta mientras sentía la garúa en mi rostro lavándome los ojos y haciéndome ver mejor ese paisaje tan lindo que estaba recorriendo.
De pronto una piedra traviesa se interpuso en mi camino, la rueda de la bicicleta tropezó con ella y caí golpeando mi cabeza en el suelo.
Sentí dolor, pero el sol tibiecito que estaba asomando secaba mi cara mojada por la llovizna.
Olvidé el dolor, subí a la bicicleta y comencé a andar, respirando ese aire y ese sol que me brindaban tanto placer.
Dejo el sueño, sigo con el despertar y comienzo el día. Salgo a caminar y siento el mismo gozo que en el sueño. Disfruto del paisaje que huele a tierra mojada, no por la lluvia, sino por el riego de sus dueños.
El sol acaricia mi rostro, cierro un momento mis ojos y recuerdo el sueño, olor a tierra mojada y el sol brindándome su tibieza.
Por eso, de este lado del sueño y del otro lado de la realidad fue lo mismo, gozar interiormente de las cosas bonitas de la vida.
¡Agradable sensación de un lado y del otro!

                        
 Publicado en EL OJO DEL CÍCLOPE

miércoles, 16 de enero de 2013

REJAS por MARÍA ESTER AQUINO


                                         

Al principio fue el gozo
la dulce compañía.
Cómplices del aire y de la luz
de las voces y la música.
Te regalaba mi alegría al despertar,
esperaba ansioso tu regreso.
Traté de aceptar mi destino
de engañoso amor.
Las rejas maniataban mis alas
y el sabor de la traición
frenaba mis sueños.
La puerta entreabierta incitaba mis ganas.
Con alas trémulas crucé el muro
el miedo apretando mi garganta.
El aire era más puro, la luz más brillante,
las voces, cristales sonoros de vibrante libertad.  

 Poesía publicada en "EL OJO DEL CÍCLOPE"

martes, 15 de enero de 2013





EL AGUA MANDA
En una época lejana, cuando el mundo aun era niño; el Gran espíritu de la Vida se presentó a los hombres.
Reunió a miles de ellos, para darles la bienvenida a sus dominios de la “Tierra sin mal”.
Entonces el Gran espíritu les pidió que juntaran agua entre sus manos y la sostuvieran todo lo que pudieran soportar. Luego explicó que les sería muy útil y necesitarían de ella para  casi todas las labores  importantes en sus vidas.
Los hombres le obedecieron y allí permanecieron reunidos atesorando su agua.
Pero con el paso del tiempo la tarea se les hizo insoportable, y hacia el final de aquel día los dedos de sus tenaces manos comenzaron a abrirse, y el agua a escurrirse lentamente entre ellos.    Y por más que las apretaron y lloraron al verla derramada, no lograron retener ni una sola gota.
Entonces el Gran espíritu acudió a ellos;  y sosteniendo un lago cristalino entre sus poderosas
manos comunicó a los hombres que aquel agua no les pertenecía.
Entonces les dijo:
_ El agua será de los  pueblos y para los pueblos, pero aunque modesta y sencilla no intentarán abusar de ella, porque también es poderosa, y desenfrenada , podría arrasar con todo a su paso.
Luego lanzó las aguas sobre las tierras y estas comenzaron a fluir; desde los parajes más altos hacia los más bajos  y así en eterno ciclo.
Con el correr de los años los descendientes de aquellas tribus extendieron sus dominios y se hicieron poderosos, tan poderosos que creyeron poder dirigir el curso de la Vida a su antojo.
Desearon tener más posesiones de las necesarias y acaparar mucha más agua de la que podían utilizar.
Así fue que construyeron represas, diques y terraplenes; cambiaron el curso de los ríos, avanzaron con sus casas y campos sobre sus costas y envenenaron sus aguas con la insanía de sus cultivos.
Desde entonces ya nada fue igual; algunos poblados vieron desaparecer los arroyos bajo sus los cauces de sedientas piedras y las aguas de los grandes lagos artificiales  infectaron y enfermaron a sus gentes.
Los peces desaparecieron de los ríos y un olor nauseabundo se apoderó de las costas tapizadas de una extensa alfombra de desperdicios.
Muchos hombres se acostumbraron a vivir entre la basura, y hasta llegaron a justificar el horror en nombre del soñado progreso.
Pero aquellas aguas heridas y prisioneras una tarde de ardiente verano viajaron a los cielos en  gigantesca  procesión de gotitas.
Y el firmamento fue amo de tinieblas , giró en desenfrenados remolinos de viento y luces; Y por días no cesó de llover.
Las murallas carceleras cedieron y las aguas, explotando en libertades, corrieron desenfrenadas por sus antiguos dominios.
Arboles y bestias, campos y ganados, casas y sus gentes, insectos y reptiles; fueron presa de su vorágine.
Con muchísimo dolor y sufrimiento aquellos locos conquistadores, que no supieron medir la verdadera fuerza de su oponente aprendieron por fin la lección.
El agua manda.

domingo, 16 de diciembre de 2012

viernes, 30 de noviembre de 2012

martes, 27 de noviembre de 2012

EL CAMINO por ANABELLA ZILLI


Quizá, cuando decidió viajar, no tuvo en cuenta los peligros 

que ese viaje le advertía. Migrar de un mundo a otro. Del 

pasado al presente, produciría cambios, miedos, dolor, 

alegría, esperanza, sueños  caídos en el viaje podrían lograr 

un estallido en su alma.

 Y vivir lleno de faltas en el tránsito. No frenar a tiempo, no 

parar en el momento preciso, desviarse por diferentes 

motivos. Pensar en que si giraba, si retrocedía, si respetaba la 

señal todo hubiera sido distinto...

La señal de STOP. Justo ahora. Tal vez, es mejor acelerar al 

presente, dejando las luces verdes del pasado. Frenar en 

Rojo y no girar , darle derechito por la ruta que aún tenía por 

vivir. Kilómetros y kilómetros   formarían su futuro.

viernes, 23 de noviembre de 2012

CADA NOCHE ES DIFERENTE por LILIANA LAPETINA



Hay noches plagadas de estrellas, hermoso tapiz sobre el que brilla la luna.
Mientras, nuestro lecho está tibio, las sábanas nos cubren sedosamente el cuerpo. Me abrazas con dulzura y me entrego mansamente. Nuestros besos recorren cada parte del cuerpo del otro. Nos amamos silenciosamente hasta el amanecer.
Otras noches la luna reina solitaria y soberbia, como única luz de un manto azul profundo. Cada rayo plateado ingresa prepotente por la ventana y nos platea la piel, mientras me penetras con pasión, poseyéndome de tal manera que cada célula de mi cuerpo ya no me pertenece, me hundo entre tus brazos y la luna ya no me encuentra.
A veces sólo es una pincelada en el firmamento, sólo los amantes pueden encontrarla. Tu mirada se pierde mirando hacia afuera, buscando algo lejano. Me das la espalda, sin siquiera tocarme…
Hoy sólo las estrellas brillan, la noche quedó ciega de luna. Mi cuerpo desliza entre las sábanas buscando en vano tu calor, y huérfano de ti se hace pequeño, tan pequeño que desaparece como la luna.

domingo, 18 de noviembre de 2012

BREVE RESEÑA POR MARÍA ELENA FUSTER


Talleres Literarios Centro Cultural Cine Lumiere

Centro Municipal Distrito Noroeste "Olga Cossettini"

 
                    Secretaría de Cultura y Educación

                    Municipalidad de Rosario

                    Coordinadora: Marcela Prosperi. Año 2012

 
14-11-2012. En este día se cerró la actividad del taller que por cerca de ocho meses y posiblemente más de sesenta y cuatro horas, novecientos ochenta minutos y muchos, muchos segundos, tantos como para hacernos emocionar e incluso tratar de esconder disimuladamente detrás de un sonrisa una lágrima que caprichosamente se empeñaba en aparecer. Las vivencias, día tras día, hora tras hora y segundo a segundo provocaban en todos nosotros sensaciones inimaginables, despertándonos el  utópico imaginario que más de uno mantenía oculto en un rescoldo de la memoria y que Marcela, nuestra profesora -con paciencia, sabiduría y cariño- consiguió que aflorara y los resultados pueden verse en la revista anual que lleva el nombre de "El ojo del cíclope" donde puede verse y leerse que los trabajos, desde el primero al último, derraman lo que cada uno de nosotros dejó fluir desde nuestra imaginación, el ideal más quimérico guardado celosamente en el arcón de nuestra memoria que refleja todo lo maravilloso que es poder derramar sobre una hoja de papel en blanco todo aquello que hace feliz a un ser humano y que es nada más y nada menos, que la comunicación con otro ser.
Por último, brindamos por el año transcurrido, agradecimos a todos aquellos en que de forma unánime en menor o mayor medida nos han apoyado permanentemente. A la señora Directora del centro Cultural Cine Lumiere, Silvana Schulze, a Cristina y a Vilma, que siempre estuvieron por si necesitábamos algo y contentos y felices, también con un poco de nostalgia, nos despedimos hasta el año que viene, a la misma hora y en el mismo lugar.

Maria Elena.