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lunes, 27 de abril de 2015
LA LLAVE SE ESCONDE por Anabella Zilli
La llave se esconde detrás de la cortina azul, poblada de mariposas.
El baúl esta debajo de la cama. Y en él, objetos, recuerdos, nostalgias, alegrías, sueños, escribo sobre él una frase cada vez que lo abro. Hoy dice. Pasado.
A veces lo veo vacío.
A veces está lleno.
No me sorprende si al abrirlo un objeto sale volando hacia otra habitación.
O si la muñeca justo llora al cerrarlo.
Pueden tener o no valor, pero están, como huellas, en el alma, en la piel, el olfato, la vista, los oídos. Laten, viven.
Una cajita musical, quedó afuera, sonó durante toda la noche, pero ya no la escuchaba, le di color, olvidé su sonido… recordé su movimiento, la bailarina, daba vueltas, giraba.
Mi mente también. Mi alma aun más.
No hay terapia que borre algunos recuerdos que duelen, tampoco hay objetos que no ocupen el lugar que uno le quiere dar.
martes, 27 de noviembre de 2012
EL CAMINO por ANABELLA ZILLI
Quizá, cuando decidió viajar, no tuvo en cuenta los peligros
que ese viaje le advertía. Migrar de un mundo a otro. Del
pasado al presente, produciría cambios, miedos, dolor,
alegría, esperanza, sueños caídos en el viaje podrían lograr
un estallido en su alma.
Y vivir lleno de faltas en el tránsito. No frenar a tiempo, no
parar en el momento preciso, desviarse por diferentes
motivos. Pensar en que si giraba, si retrocedía, si respetaba la
señal todo hubiera sido distinto...
La señal de STOP. Justo ahora. Tal vez, es mejor acelerar al
presente, dejando las luces verdes del pasado. Frenar en
Rojo y no girar , darle derechito por la ruta que aún tenía por
vivir. Kilómetros y kilómetros formarían su futuro.
martes, 9 de octubre de 2012
LA IDEA DEL CONFLICTO por ANABELLA ZILLI
Tenía que resolver un conflicto, mis ideas ya bailaban por la casa. Una idea tocaba el piano, la otra escribía.
Una idea traviesa saltaba en el sillón. Una triste escondida debajo la silla.
Eran ideas despatarradas por todos lados, miles de ellas.
No buscaban encontrarse, se alejaban, se peleaban, se burlaban, eran muy distintas.
Buscaba a una, se me reía, me hacía sentir una tonta.
Hablé con la tristona, lloraba más y se me escapaba.
Tomé en mis manos a la traviesa, saltó sobre la mesa, hizo piruetas, bailo, rompió un jarrón y me ignoró.
Así que mi conflicto no tenía solución, o quizá, la solución me traía muchos conflictos.
Abrí la puerta, las dejé salir; sucedió así que sin ideas a mi alrededor, sin ninguna de ellas, ya el conflicto había desaparecido.
sábado, 4 de agosto de 2012
EL MAÑANA por ANABELLA ZILLI
Inquietos, enamorados, nos movemos en el crepúsculo de la pasión
que anuncia el límite de todas las sonrisas.
Que nadie nos arrebate ese espacio impenetrable.
El mañana es un reflejo misterioso.
El mañana es un abismo insondable.
La palabra vedada es el mañana. Mi amor.
En el aire hay campanas resonando,
recuerdos de otras noches que también sucedieron
inundados de éxtasis y de disfrutes prohibidos.
Nada habremos de esperar
El último vendaval de los sentidos se ha cerrado,
hoy nos dolerá la lluvia y el sol castigara.
El tiempo roza la pasión de nuestro amor.
Quedarán los ecos de nuestras voces juntas,
con los pasos desnudos llegaremos al mar.
Y todo será un sueño que no cesa
en el centro del sendero, capricho de amor.
Es la huella del amor eterno o quizás la utopía
de una mujer. Mujer nada más.
Y no puedo tocarte, ni abrazarte, amor
sin que lo pierda todo, o no encuentre nada.
domingo, 8 de julio de 2012
DONDE EL MAR LUCE SUS ESTRELLAS por ANABELLA ZILLI
Caminaba
las alas seguían ese camino
donde el paso elevaba el sentido del sendero.
Sus manos, o sus dedos,
aún no recuerdo
olían el dolor que regresaba en bicicleta.
Sus ojos, o sus pupilas,
sentían el tacto de una piel que ya no existía.
Sólo humo
Solo silencios.
Se escuchaba
salir a una lágrima y
venía ante o quizá después de su imagen,
otra imagen iluminada.
El amor, la locura,
¡Él!esa imagen que cambiaba llantos por sonrisas,
venía volando con sus pies en la arena a la orilla del cielo,
donde el mar lucía sus estrellas.
domingo, 3 de junio de 2012
VIAJAR EN COLECTIVO por ANABELLA ZILLI
Esperar el atraso de cada día, que pone de mal humor a quienes desean
llegar a horario al trabajo. Si esto te afecta, alejate unos metros para no
escuchar quejas desde tan temprano o ponete auriculares como los jóvenes que
están en otro mundo.
Cuando viene, puede pasar que esté repleto o vacío. El problema en
realidad es cuando está tan lleno, que viajás apretada como papa hecha puré.
Pensar en miles de cosas, te producirá dolor de cabeza, que no te toquen, que
no te roben, que no frene de golpe y quede la frente estampada al vidrio.
Te ponés a mirar quien bajará primero, te abrís paso chocando a los
demás. Cuando lográs sentarte sube alguien que necesita el asiento, tenés que
volver a viajar parada.
Cuando lográs sentarte, ya sólo faltan dos cuadras para bajar.
Ya tu humor ese día puede ser terrible.
Pero, quizás, puedas sobrellevar tu día... caminando.
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