Esperar el atraso de cada día, que pone de mal humor a quienes desean
llegar a horario al trabajo. Si esto te afecta, alejate unos metros para no
escuchar quejas desde tan temprano o ponete auriculares como los jóvenes que
están en otro mundo.
Cuando viene, puede pasar que esté repleto o vacío. El problema en
realidad es cuando está tan lleno, que viajás apretada como papa hecha puré.
Pensar en miles de cosas, te producirá dolor de cabeza, que no te toquen, que
no te roben, que no frene de golpe y quede la frente estampada al vidrio.
Te ponés a mirar quien bajará primero, te abrís paso chocando a los
demás. Cuando lográs sentarte sube alguien que necesita el asiento, tenés que
volver a viajar parada.
Cuando lográs sentarte, ya sólo faltan dos cuadras para bajar.
Ya tu humor ese día puede ser terrible.
Pero, quizás, puedas sobrellevar tu día... caminando.
1 comentario:
Buenisimo !!! Cruda realidad con una mirada esperanzada y descontracturada-Felicitaciones-
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